Elaborada a partir de una calabaza seca en la región ecuatoriana de Napo, esta vasija de 6,5 cm de alto y 8 cm de ancho presenta un interior liso y hueco, ideal para pequeñas flores o iluminación de acento. Su forma natural y su sutil pátina honran la tradición de los artesanos nativos, ofreciendo una pieza encantadora e independiente para alféizares, estantes o conjuntos de exhibición.