Esta escultura de sol está meticulosamente tallada a mano en piedra volcánica, mide aproximadamente 16,5 cm de diámetro y pesa aproximadamente 300 gramos. Presenta una textura rústica y una forma orgánica que aporta un toque cálido y terroso a cualquier pared. Perfecta para añadir un toque natural a su sala de estar, porche o espacio artístico, esta pieza combina tradición y textura en una pieza decorativa única.